Turquía, ese país descendiente del Imperio Bizantino y Otomano, de copioso patrimonio histórico, étnico, cultural y geográfico, ahora resulta que es conocido principalmente por ser la tierra en la que entras calvo pero sales peinando melenaza. Casi que prefería que la gente conociese a Turquía por el motivo de antes: porque de allí eran el Galatasaray y el Fenerbahce. Una razón como otra cualquiera. Sin embargo, el modo en el que se está tratando este asunto del injerto capilar, está comenzando a irritarme levemente. Y lo que en otra persona sería levemente, en mí se convierte en mucho tirando a me molesta bastante. Resumiendo, haceLEER MÁS

  Hablemos de la importancia de verse guapo o guapa. ¿Es fundamental en la vida? ¿Es una bobada superficial? ¿Es de frívolos concederle al tema más tiempo del necesario? ¿Existe gente a la que realmente se la trae al pairo o es una pose para hacerse el espiritual? Preguntas subjetivas, respuestas subjetivas; nada nuevo bajo el sol. No existe en toda la galaxia algo menos imparcial que este tema, ya que depende de mil factores y del contexto personal de cada uno. Ahora bien, estaremos todos de acuerdo en que es fundamental para el buen funcionamiento de tu autoestima, ignorando a estas alturas esos comentariosLEER MÁS

En principio, que exista un prototipo de belleza no tiene por qué suscitar problema alguno siempre que sepamos tomarlo como una mentira ajena a nuestras vidas. Es como si ves el techo de la Capilla Sixtina y piensas “Ya me gustaría a mí pintar así”, pero no te tortura lo más mínimo, puesto que vives estupendamente siendo Pepita Pérez y ni de coña te cambiarías por el maestro Miguel Ángel. ¡Lo que pudo padecer de las cervicales el pobre  mirando hacia arriba todo el rato ! ¡Quita, quita! El problema real comienza cuando consciente o inconscientemente te tomas este canon como la Estrella Polar que debesLEER MÁS

Si una estuviese huérfana de complejos, todavía tendría su gracia estrenarse con alguno. Siempre dan vidilla a la existencia y te ayudan a montar pollos en casa; que creas o no, eso motiva a cualquier pareja: -¡Que te digo que tengo los ojos de sapo! -Que no, que los tienes muy bonitos. -¡Eso me lo dices por decir! -Que no, que salta a la vista. -¿No ves cómo saltan? ¡Eso es porque los tengo saltones! Buaaaaaa, soy feaaaa, soy feaaaa. Como veis, meneíto a la vida cotidiana sí que aportan. Sobre todo conmigo, que convierto un padrastro de una uña en una psicosis multidimensional. PorLEER MÁS

Yo es que soy rarísima. Resulta que me muero de la vergüenza si tengo que hablar con el presidente de la comunidad de vecinos, pero luego me marco sin problemas el pasito de Michael Jackson en el vídeo de Beat it. Ojo, todavía me queda mucho para ser la loca del pueblo, ya que mis coreografías callejeras solo las hago si voy acompañada, que queda como mucho más normal, dónde va a parar. Es más, si tú te arrancas a hacerte un Beyoncé en la zona de las terrazas, así visto, la verdad es que parece un poco fuera de lugar; ahora bien, si leLEER MÁS

Resulta que hay días que se me da por hacerme la supersociable y, aprovechando que en mi pueblo hay fiestas patronales dejo caer que, aquellos que quieran, se traigan a sus jóvenes vástagos para pasar la tarde en las atracciones de la feria. Este plan de ultradiversión total nace del propósito que me he marcado para dejar de ser un bicho, y convertirme así en una persona nivel-normal que propone actividades de inagotable desparrame para toda la familia. La idea está bárbara, así de primeras. Vamos, vamos… ¿quién no quiere pasarse el horario vespertino bajo un sol abrasador que ha decidido instalarse justo el díaLEER MÁS

Recientemente, charlando con una persona dueña de una acaudalada sabiduría y de un sentido del humor de esos que sientes hasta envidia, tuve la suerte de escuchar una de las frases más acertadas de los últimos tiempos. Y lo mejor de todo es que ¡puede que te resuelva muchos problemas! Aclaradas en primer lugar las cuestiones lingüísticas, dado que la cita en cuestión contiene un verbo y, por la tanto, un predicado; lo correcto sería denorminarla oración o cláusula. Pero no voy a ser yo quien desluzca un texto con estas palabras tan poco literarias, así que utilizaremos el vocablo “frase” con el que nosLEER MÁS

Pero no el Goya de honor, que ese te lo dan cuando ya estás fiambre o a puntito de ello, cosa que es peor. Es más, ¡qué poca delicadeza la de los miembros de la Academia! Me los imagino en su reunión para tratar el asunto sobre quién será el afortunado en recibir el premio a toda una carrera. Pongamos que escondemos un micrófono en la sede central: “Me he enterado de que [ léase un nombre propio de estrella del celuloide español] sufre epilepsia catatónica tras varias décadas jugando al Tetris, y no creo que le quede mucho. ¿Le damos este año el Goya?”, “¡Ni hablar!LEER MÁS

Pobre Milan Kundera. Habrán hecho unas quinientas mil versiones del título de su célebre novela. Lo habrán reinterpretado incluso los redactores de la revista Hobbyconsolas, referencia de lectura de toda una generación. Desde luego, yo no voy a ser menos, así que con camuflada vanidad, aquí os traigo mi visión personal de este encabezamiento literario ya mítico. Comencemos pues. El ser. ¡Qué sustantivo tan abstracto y metafísico! Anda que no he estudiado yo aquellos apuntes de filosofía que venían diciendo algo así como “EL SER ES Y EL NO-SER NO ES”. Y tan panchos se quedaban aquellos tíos que iban en túnicas diciendo estas chorradas.LEER MÁS

Puesto que a cazurra y zopenca no me gana nadie, puede que os extrañe saber que siempre he sido muy fan del mundo académico. Y es que donde se pongan unos apuntes o esquemitas, ahí que voy yo como si no hubiera un mañana. De hecho, comencé mis días estudiantiles con solo dos años porque resulta que unos vecinos más mayores que yo empezaban el cole y no veáis la rabieta que pillé, que no había forma de calmarme. Claro, no era para menos. ¡Pedazo de envidia! ¿A quién no le apetece pasarse al lado oscuro de los deberes, exámenes, noches en vela y matemáticasLEER MÁS