Recientemente, en un foro sobre educación e infancia, el siempre acertado y muy adorable James Rhodes, aseguraba que ser niño hoy en día es mucho más difícil de lo que lo era en su época. Tras leer estas declaraciones, recapitulo mis años de niña con coletas y de entusiasta púber, y concluyo que, por todo lo que ellos no disfrutaron, mi infancia fue más cómoda y próspera que la de mis padres, y más feliz que la de los niños de ahora por todo lo que no tuve que soportar. Especialmente en lo que se refiere a la carrera actual por lucir el hijo más guapo,LEER MÁS

  Hay familias que viven en el sobreentendimiento: se sobreentiende que te quiero porque eres mi hija y se sobreentiende que os quiero porque sois mis padres, y aprovechando esta ley natural de sobreentendernos que nos queremos los unos a los otros, puede que te lleve al acomodamiento y te dejes estar así. Ojo, que esta práctica no resta amor ni veracidad, que a estas alturas no vamos a explicar que el afecto no tiene que ir unido a demostraciones pomposas, y que la práctica de ellas no suman más devoción; aunque sí es cierto que después de un tiempo te cuestiones si podrías haberlesLEER MÁS