Hay amigas que te llaman para tomar algo, dar un paseo o quedar en un banco comiendo pipas. Sin embargo, mi amiga Marta siempre ha sido muy original y por eso me llamó para acompañarla a un sex shop con la intención de comprarle algo [ATENCIÓN] a su madre. Vamos, lo normal, porque, ¿quién no le ha comprado a su señora madre un vibrador? Naturalmente le dije que sí, aunque sabe de sobra que no floto en conocimientos sobre mercadería de este campo. Claro que ella tampoco. Por tal motivo estábamos de acuerdo en que a esos sitios hay que llegar pisando fuerte, con laLEER MÁS