Hace unas semanas di con un video (prefiero no comentar los motivos que me llevaron a él) que me dejó una sensación de lo más perturbadora. Una chica jovencísima de unos veinte años se quejaba de lo aburrido que era el mes de noviembre, ya que no cuenta con ninguna fecha para celebrar. Como si fuese una laguna de aburrimiento que enlaza dos de las fiestas más importantes del año, Halloween y Navidades, de este mes solo salvaba el Día de Acción de Gracias porque, según sus palabras, nos marca a todos el inicio oficial del periodo navideño. Yo, amante del faranduleo, sabía aLEER MÁS

  Unas mentes pensantes, lo más probable unos señores que van de concienciados y sensibles, decidieron que ya está bien, que ellos tienen su corazoncito y que ya era hora de mostrar en el mundo de la moda, redes sociales y mass media a mujeres gordas, a señoras que no se tiñen las canas, que no tapan sus pecas y que lucen su cicatriz de la cesárea. Las han llamado MUJERES REALES. Con dos bemoles. Claro, nosotras somos las reales en contraposición de las otras, unas diosas a las que no nos queda otro remedio que rendirles culto y tenerles envidia. Encima, les damos unLEER MÁS

  Últimamente he tenido que vivir una serie de escenas grotescas que me han hecho autorreafirmarme en mi teoría sobre el nerviosismo generalizado. Es como si se hubiese implantado un nuevo concepto de la paciencia pero sin paciencia. Ahora mismo en la calle se montan verdaderas trifulcas por tener que esperar unos minutos o porque la frutera carece de visión infrarroja para predecir que un calabacín estaba pocho por dentro. El nuevo hit es ir montando un pollo por verdaderas chorradas. Andamos todos bastante nerviositos. Aunque lo más curioso es que sacamos a relucir esta cólera con asuntos totalmente idiotas: en las colas del súper,LEER MÁS

  Me sube la fiebre cada vez que escucho o leo una estupidez del estilo “En la vida todo se consigue si trabajas duro”, “Nunca renuncies a tu sueño”, “Sé perseverante y podrás alcanzar lo que te propongas”. Va a ser que no. Es la mayor patraña que se ha dicho nunca. Hortera y ñoña, suele formar parte del corpus literario de autores como Paulo Coelho o cualquier becario que esté trabajando en las oficinas de Mr. Wonderful. También es un forracarpetas, una frase para tazas de café con leche que acaban siendo lapiceros, un motivo para dar los buenos días en Facebook y enLEER MÁS

De la paciente sufridora de “No tienes hijos y no tiene ni p**a idea de lo difícil que es educarlos”, “El día que tengas hijos, me avisas, listilla” y “Si aparco el coche en la puerta del colegio es porque no tienes ni pajolera de lo que es tener hijos”… Nace un nuevo estudio, perfectamente perimetrado, cotejado y basado en sensaciones personales, tan valiosas como las de otro ser humano, incluso aunque este ser humano tenga hijos. Hace unos días, inmersa en mi actividad favorita, a saber, observar costumbres ajenas, pude contemplar a una familia con un hijo de unos seis años jugando con elLEER MÁS

En la última novela de Isabel Allende, un muchacho en edad universitaria decide matricularse en Ingeniería de minas. Dado que fue criado en un hogar de inquietudes humanísticas, nadie se explica el motivo de su elección hasta que el joven replica: “Porque las piedras no opinan ni contestan”. Entendí al pobre Marcel a la perfección. Ahora mismo todo el mundo cree que sus opiniones son fundamentales para el resto de la humanidad. Convencidos de que te están haciendo un favor, te nutren de consejos y avisos, alejándote de aterradores peligros como el de picotear unas patatas fritas después de las seis de la tarde. TeLEER MÁS

  Más de dos años llevaba yo sin escuchar música en directo y lo echaba de menos. No así las colas, las aglomeraciones o las muertes por inhalación de gases en los retretes portátiles. Lo que yo echaba de menos era sentir cómo retumba la música en mi pecho a modo de tum tum tum. Esa es la señal que te indica que es un día diferente. Y en este caso, más aun: el plan era acudir a un evento concebido históricamente para que se aglomere gente, solo que en una época en la que que se deben evitar las aglomeraciones. ¿Cómo se consigue eso?LEER MÁS

  Yo suelo reaccionar mediante contrarios. Puede que sea mera provocación o simplemente se trata de esta arrebatadora personalidad mía. Lo cierto es que si intentan meterme algo por los ojos, más me alejo yo de catar una novedad. Esta costumbre la traslado a todos los campos que me sean posibles: una película, un viaje o un remedio para la tos. Si me insisten en exceso, mi parte díscola se pone en funcionamiento hasta el punto de tirria absoluta hacia aquello tan altamente recomendado. Pues todo eso me ocurre con el Mercadona y su pléyade de admiradores. El Mercadona no es un supermercado. Al parecer,LEER MÁS

  Me da la sensación de que los andaluces jamás se podrán sacar de encima lo de vagos, exagerados y fiesteros. Pero cada uno con su sambenito, que para eso están; para soportarlos eternamente. Dibujándolos como paisanos que se pasan la vida con su lolailo en la romería o en la feria, todavía hoy son legión quienes desconocen que se trata de una tierra fértil en poetas, pintores e intelectuales; desde Alberti hasta Lorca, desde Velázquez hasta Góngora. Definitivamente, su gentío me creaba curiosidad. Sabía que no todo es calor ni taconeo ni toros ni chistes, pero mejor si lo comprobaba yo misma mediante miLEER MÁS