Incomprensiblemente, los hombres ven las películas en silencio. Si bien gracias a mi olfato analítico de sabueso policial y a mis vastos conocimientos sobre el universo masculino, desentramaremos los motivos de este extraño comportamiento que afecta a todos los varones del firmamento. Reconozco, aun así, el mérito de ver una película de principio a fin sin decir ni mu, pues dicha virtud solo está al alcance de aquellas mentes predestinadas a la enajenación más absoluta. Esta abstracción con respecto al medio es la que hace que caigan rendidos veinte segundos después de meterse en cama, o de seguir el argumento de una peli aunqueLEER MÁS

  En el momento en que toca la escena de sexo cuando estás viendo una peli en compañía, se te queda cara de imbécil y no sabes qué hacer. Yo, de naturaleza simple y, en ocasiones, también práctica, cuando paso vergüenza solo tengo un recurso: decir chorradas. Cualquier cosa menos quedarse en silencio sepulcral ante la estampa de dos personas jadeantes que se revuelcan entre sábanas de satén. Aun así, entre tontería y estupidez tengo tiempo de sobra para llevar a cabo una extensa indagación por los entresijos de estas escenas centradas en revolcones ajenos. No resulta un ejercicio complicado, pues por poco observadora queLEER MÁS