Este inesperado receso nos ha enseñado a algunos que el mundo sigue girando pese a la interrupción de algunas costumbres y actividades. Al final, a todo se acostumbra uno y, salvo motivo de vida o muerte, concluyes que al menos durante una temporada se puede estar sin eso o aquello; o conviertes este eso y aquello en otra versión acoplada al nuevo día a día. Sin embargo, intereses de todo tipo y cierto miedo al apocalipsis han determinado que algunas ocupaciones sigan adelante, no sea que su suspensión cause un cataclismo irreparable. Hablemos, por ejemplo, de la EDUCACIÓN. Bien, nos encontramos ahora mismo con todosLEER MÁS

Tras más de un mes confinados en casa hemos tenido la oportunidad de leer teorías de variadísima temática sobre el origen de esta pandemia. Todas ellas realmente hilarantes. Hay algunos que aseguran que se trata de una guerra bacteriológica para equilibrar el número de cotizantes y jubilados. Otros, abogan por intereses geopolíticos y económicos con farmacéuticas de por medio; sin olvidarnos de esa hipótesis de algunos círculos chiripitiflaúticos que aseguran que esto es una epidemia psicológica con la que pretenden atontar nuestros cerebros. ¿Más? ¡Pero si ya estábamos todos medio alelados! Y si fueran pocas estas conjeturas, yo lanzo una sospecha que nadie se haLEER MÁS

Hace tan solo unos días nos juraban que esta clausura nos iba a venir muy bien para reflexionar, ralentizar nuestros ritmos, dedicarte tiempo a ti mismo, sumergirte en la lectura, conversar tranquilamente y saber apreciar la belleza de las pequeñas cosas. Si no os importa, disculpadme un momento, por favor: Jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja He terminado. ¡Pero si esto es un sinvivir! Entre aplaudir desde el balcón, entrenar como una gimnasta olímpica, y leer los primeros textos de Bob Dylan y la biografía de Virginia Woolf, yo ahora mismo estoy al borde del colapso. A PUNTO ESTOY DE PREFERIR UN POQUITO DE FIEBRE QUE ME LIBERE DE TODOLEER MÁS

Hay épocas en las que no sales de casa, bien porque estás en un período de tu vida en el que crees que eres el ser humano más feo del mundo, o bien porque te lo manda el Gobierno. Ambas son igual de legítimas y en ambas tendrás que esforzarte para convertir tu casa en el anti-foco del aburrimiento supino. Pero tranquilos todos y todas, que aquí ha llegado vuestra heroína: YO; esa persona que da sentido a vuestra existencia y que os aproxima al júbilo y al placer. Sin más dilación, procedamos, pues, a la subsiguiente lista de tareas que os recomiendo para evitarLEER MÁS