Afortunadamente, mi cortejo amoroso aconteció en tiempos ancestrales en los que las relaciones amatorias se desarrollaban como una novela de corte clásico: introducción – nudo – desenlace. Cierto es que en dicho esquema podían alterarse el orden de factores, dependiendo tanto de las ansias amatorias de los enamorados, como de elementos externos. De esta manera, una combinación habitual era empezar directamente en la fase dos para pasar a la fase de presentación/introducción en última instancia. Todo era cuestión de gustos y de formas de proceder. Asimismo, el estancamiento en la fase uno podía provocar un salto directo y sin escalas hacia el desenlace. EnLEER MÁS

Cuando le echas el ojo a alguien tiendes a elevar a la categoría de lo extraordinario todo lo que dice y hace. Ni te planteas si tiene defectos. ¡Cómo los va a tener! ¡Es una criatura celestial! De repente, te ves poniéndole un marco de oro a todo lo que te cuenta. Así, si te dice que tiene un perro al que adora que se llama Bobby, lo conviertes mentalmente en el hombre de tu vida. Da igual si ha defraudado a hacienda o si ha robado el Códice Calixtino. Ama a su perro y veía la serie Doctor en Alaska; datos suficientes para concluirLEER MÁS

Eso es imposible. Así que si quiere seducir de forma elegante, DEJE USTED DE LEER ESTE TEXTO. Partiendo de esta simple premisa, poco podemos hacer; aunque cierto es que existe un público que admira lo espontáneo y la torpeza. ¡Pues claro que sí! Yo, por ejemplo, no sé obrar de otro modo, así que si quieres ligar en condiciones y como es debido, es absolutamente obligatorio parecer medio lerda. Es más, desconfío de todos aquellos que cortejan a la perfección, ya que ligar implica hacer el panoli en el 100% de los casos. De hecho, este rasgo se ha configurado como el pilar fundamental deLEER MÁS