Últimamente no hago más que encontrarme con artículos y vídeos que me informan de los beneficios de levantarse muy temprano. Dado que para mí, lo único positivo de levantarse de cama es el alivio del dolor de ciática, en principio me negué a escuchar esos fundamentalismos que penalizan a todos aquellos que no son hiperactivos, megadeportistas y supercreativos las 24 horas del día. No obstante, la carne es débil, y no me pude resistir al gancho que me ofrecían estos señores madrugadores: una fotografía que mostraba los resultados de su estudio. A la izquierda, un hombre vestido con ropas extraídas de un contenedor que apenasLEER MÁS

  Hace un tiempo leí que una de las claves para escribir un blog o cualquier contenido en el que predomina tu voz, consiste en no pensar en quién va a leerlo. Deberás olvidar que va a leerlo tu amiga, tu madre o tu suegra, ya que de lo contrario, el proceso creativo se complica; la fluidez y la creatividad desaparecen y tu pequeña narración se convierte en una tortura y en hago-deshago continuo. Así que no criticarás la naturopatía, porque no quieres molestar a una amiga que sí la practica; suprimirás el párrafo en contra de algunos funcionarios de ventanilla porque puede haber líoLEER MÁS

  Dado que siempre he sido yo persona de un marcado carácter observador, podría confeccionar, sin despeinarme, un extenso catálogo sobre lo que se estila actualmente con respecto a las buenas o malas maneras de la ciudadanía en su día a día. Para ello es necesario seleccionar un entorno que nos sea común y reconocible a todos y todas: el supermercado y/o sus variantes, ese entorno que me fascina desde siempre. El supermercado es un establecimiento tremendamente generoso. Te regala momentazos simplemente porque sí. A cambio solo tienes que comprar, pero basta un paquete de arroz para convertirte en cliente, y ser así testigo deLEER MÁS

  En el momento en que toca la escena de sexo cuando estás viendo una peli en compañía, se te queda cara de imbécil y no sabes qué hacer. Yo, de naturaleza simple y, en ocasiones, también práctica, cuando paso vergüenza solo tengo un recurso: decir chorradas. Cualquier cosa menos quedarse en silencio sepulcral ante la estampa de dos personas jadeantes que se revuelcan entre sábanas de satén. Aun así, entre tontería y estupidez tengo tiempo de sobra para llevar a cabo una extensa indagación por los entresijos de estas escenas centradas en revolcones ajenos. No resulta un ejercicio complicado, pues por poco observadora queLEER MÁS

Mi madre, mujer caótica aunque cuidadosa en su desconcierto, siempre ha pasado de seguir métodos. Cada vez que le preguntas por una receta de cocina te responde “Lo hice a la Encarnita”, y te quedas tal como estabas. “¿Pero lo paso antes por la sartén, o lo pongo directamente en el horno?” -insistes. “Pues puedes pasarlo antes por la sartén o ponerlo directamente en el horno” -me suelta. Una gozada lo bien que se explica. Por si te queda alguna duda, te da su último consejo: “Tú hazlo cómo tú veas. Hazlo a la Mala”. A mí me encanta este libre albedrío de mi madre.LEER MÁS

Cada vez que leo una entrevista al escritor Pierre Lemaitre me muevo entre sensaciones difusas. No sé si me cae bien, si me cae mal, si es un bocazas, un provocador, o si al final va a ser que casi siempre tiene razón. La cuestión es que, hace unos meses, me encontré con unas declaraciones suyas en las que aseguraba que la pandemia había dejado al descubierto una brecha enorme entre ricos y pobres en cuanto al capital cultural. Y aun considerando que esto no supone ninguna primicia, cierto es que en tiempos de economía precaria, la situación de la ciudadanía siempre es enfocada desdeLEER MÁS

  Imaginémosnos que toda tu vida has sido acróbata de circo. Llenabas la pista con tus piruetas, volteretas y todo tipo de efectos, dibujando las figuras lo más vistosas posibles para que, tanto el público como tú misma, disfrutarais de lo lindo. Pero tanto entrenamiento y coscorrón te han pasado factura, así que te estás planteando seriamente cambiar de faceta. Aunque, ¡oh!, ¡Qué fatigoso es caminar por la vida dando explicaciones! Porque de eso no te libra nadie, y lo sabes. Además, si andarse con aclaraciones sobre tu vida no fuese tormento suficiente, previamente has de traspasar el umbral de tus dudas. Proceso, este, noLEER MÁS

Recientemente, en un foro sobre educación e infancia, el siempre acertado y muy adorable James Rhodes, aseguraba que ser niño hoy en día es mucho más difícil de lo que lo era en su época. Tras leer estas declaraciones, recapitulo mis años de niña con coletas y de entusiasta púber, y concluyo que, por todo lo que ellos no disfrutaron, mi infancia fue más cómoda y próspera que la de mis padres, y más feliz que la de los niños de ahora por todo lo que no tuve que soportar. Especialmente en lo que se refiere a la carrera actual por lucir el hijo más guapo,LEER MÁS

No hay nada más optimista en estos tiempos inciertos, que contemplar los escaparates de las tiendas de fotografía. Desde niños vestidos de marinerito, hasta una Mamá Noel no apta para menores de edad, allí todo el mundo irradia alegría. Reconozco públicamente mi pasión por estas muestras fotográficas, e incluso he configurado un recorrido oficial de vitrinas para mi deleite personal. Además, salvo en temporada alta de comuniones y bodas, en la que las exposiciones resultan un pelín monotemáticas, el resto del año puedo disfrutar de un variado contenido del que no me puedo quejar. Comencemos, sin tiempo que perder, el repaso de las diferentes estampasLEER MÁS