Después de casi dos meses en casa, el Gobierno dio comienzo a un protocolo que nos permite a los adultos salir a hacer deporte a determinadas horas. Yo, de naturaleza curiosa y de tendencia agorera, me temía que el día de la denominada “desescalada” iba a ser un regalo para mi amplio sentido del análisis. Me moría de ganas de conocer las variantes de todas las infracciones que se iban a perpetrar. Nada más tuve que esperar al sábado día dos de mayo, hora: ocho de la tarde. Como día especial que era, el Costillo y yo también salimos a formar parte de laLEER MÁS