No siempre lo tuyo es lo mío ni lo mío es lo de todos. Hay cosas que han de quedar para uno, como los episodios relacionados con ciertas funciones corporales. Sucesos, estos, que por mucho que quieras esconder, evitar o retrasar en su concepción, buena señal será que sigan su curso natural. Y dado su proceder, normalmente involuntario, sus efectos colaterales suelen extenderse a más personas, con las cuales suele mantenerse unos lazos de familiaridad. Cierto es que el roce no siempre hace el cariño, ni el cariño se merece siempre ser adornado con un olor a pedo. De esa manera conciben la vidaLEER MÁS