Adolescentes que parecen sacados de Wisconsin

Adolescentes que parecen sacados de Wisconsin

 

Hace unas semanas di con un video (prefiero no comentar los motivos que me llevaron a él) que me dejó una sensación de lo más perturbadora.

Una chica jovencísima de unos veinte años se quejaba de lo aburrido que era el mes de noviembre, ya que no cuenta con ninguna fecha para celebrar. Como si fuese una laguna de aburrimiento que enlaza dos de las fiestas más importantes del año, Halloween y Navidades, de este mes solo salvaba el Día de Acción de Gracias porque, según sus palabras, nos marca a todos el inicio oficial del periodo navideño.

Yo, amante del faranduleo, sabía a ciencia cierta que los siguientes minutos de ese video iban a ser realmente sensacionales. Siempre he tenido una gran habilidad para descubrir diamantes en bruto, es un superpoder que tengo y no pienso compartirlo con nadie.

El caso es que la muchacha comenzó a desgranar su calendario de festividades otoñales. No os preocupéis si el que tenéis colgado en la cocina no coincide demasiado con el suyo. El mío, obsequio de Manolo, el propietario de “Agraria Manolo”, no tiene ni la mitad de días en rojo que el de esta chica, así que concluyo que tanto el señor Manolo como yo, vivimos la vida a medio gas. Dado que no quiero vivir como una momia, no me quedó más remedio que continuar escuchando los preceptos de aquella reina de los almanaques para disfrutar de la vida con todo su jolgorio.

Perfilaré este pequeño esquema que resume su discurso y demuestra, al mismo tiempo, que probablemente haya nacido en un condado de Wisconsin, en vez de en la provincia de Burgos, tal y como aseguraba. Comencemos, pues:

– En cuanto acaba el verano toca ponerse con los adornos de Halloween; ya sabéis: motivos de hojas secas, calabazas decoradas, fantasmas de cartón, lucecitas con la cara de Frankenstein… Vamos, lo habitual en los septiembres de toda Castilla y León.

– En octubre vas ideando el disfraz para la supernoche del terror pero sin dejar de lado el comienzo de la ornamentación navideña, porque luego todo son prisas y en nada llega el 20 de noviembre. Y para colocar el árbol tan tarde mejor no hacer nada. En cualquier caso, octubre es genial porque en la noche del 31 sale todo el mundo disfrazado a la calle, lo que te recuerda a los Halloweens de cuando eras pequeña, y esas costumbres de toda la vida no pueden perderse. Efectivamente, costumbre burgalesa desde tiempos ancestros.

– Llega noviembre: el mes aburrido. Afortunadamente tu madre ha comprado algo que te recuerda que las Navidades están a la vuelta de la esquina: las galletas de jengibre. Quitad los higos secos y los polvorones, que a mí me pasa lo mismo que a esta chica, me ponen cualquier cosa con jengibre a dos kilómetros y digo: “Huele a Nochebuena”. Hay gente que me cuenta que ellos comen turrén o turrón o como se diga, pero yo prefiero las cosas más típicas, como el aroma a jengibre o el ponche caliente de huevo. Unas fiestas tradicionales como Dios manda.

Con este aroma a la Castilla más clásica, hago un inciso para aclarar que nuestra jovencita no solo es una entusiasta de las fiestas navideñas, sino que le enloquece la llegada del otoño en general porque es la época en la que se pone cocinillas: “El cuerpo me pide hornear”-dice-. “Me encanta todo tipo de BAKERY, pero sobre todo el APPLE CRUMBLE”. A lo que le sigue un intento de traducción de este plato al español: “Es… o sea… no sé cómo se dice en castellano… es hacer un crumble pero con manzana… Vamos, el apple crumble que todos conocéis”.

Atormentada ante semejante estupidez, en ese justo momento me di cuenta de que muchos adolescentes y jóvenes que conozco, los únicos platos de repostería que distinguen son la tarta red velvet, la carrot cake, la apple pie o los pancakes. No hace mucho, coincidí en una panadería con una chiquilla en edad de instituto que le pedía a la dependienta “Dos de esos de ahí”. “¿Cuál? ¿La milhoja o el hojaldre con manzana?” -pregunta la señora para asegurarse. “La de la izquierda, con eso blanco” -responde como si estuviese viendo un ovni. O peor. Ovnis habrá visto algunos en Cuarto Milenio; pero ¿una milhoja? Para ella será nouvelle cuisine.

Retomando el hilo de la influencer y su amor por el bakery, solo tengo que añadir que para comprender lo que decía, más de uno tuvo que activar la opción de subtítulos, ya que desde que saqué el C1 de inglés no veía tanto anglicismo por minuto.

Todo esto me ha hecho pensar que una parte (considerable) de jóvenes viven en un Matrix, y ese Matrix es Kentucky. No tienen ni idea de pedir un bollo de leche para desayunar, pero dominan todo lo que acabe en bread: banana bread, pumpkin bread o ginger bread. Y no solamente los conocen, ¡sino que saben cocinarlos! ¡Cómo no van a saber hacerlos si esos platos son básicos! Otra cosa es freír un par de huevos; ahí hay que darles su tiempo, que es cocina avanzada.

De la misma manera, tampoco conocen la diferencia de un café solo a uno cortado, pero dominan toda la nomenclatura del Starbucks: un latte, un iced expresso y un refresha. Después se matriculan en la Escuela Oficial de Idiomas y no pasan del primer trimestre. Yo ya no entiendo nada.

Me siento una abuela cuchufleta y cascarrabias, a pesar de que no hay nada más rancio que empezar por “En mis tiempos…” y demás historias. No abrazar lo nuevo y pensar que lo pasado es cien veces mejor, desprende olor a naftalina y esa no soy yo. O sí. Bueno, ya no sé, las decisiones firmes no son lo mío. Lo resolveré mientras me tomo mi carajillo.

6 comentarios

  1. Pues si huele un poco a naftalina. Lo mismo que comentas tu de los nombres de repostería me lo decían los mayores hace 30 años de los grupos de música rock que escuchaba.

    Y no, saber el nombre de The Doors, Red Hot Chili Peppers o Guns’N’Roses no significa que automáticamente supiese hablar inglés, simplemente que me gustaba más eso que lo que cantaba Ramoncin.

    1. Pero conocías a Ramoncín, con lo que tenías términos de comparación que, creo, es a lo que se refiere Mala de manera, a mi modo de ver, acertada.

      1. Author

        Hola Carlos!
        Sí, la cosa va por ahí, aunque me temo que todo el mundo ha comentado únicamente los anglicismos de la viñeta. jajaja En realidad, el texto habla de la realidad virtual en la que viven los jóvenes. Gracias y no pierdas de vista a Mala!

  2. Author

    Hola, María!

    No está mal tu comparación, la verdad.
    Entiendo que tú preferías seguir a grupos extranjeros porque te gustaban mucho y que lo que escuchabas del panorama nacional no te atraía en absoluto.

    He de decir que si la gente joven prueba postres tradicionales de aquí pero prefiere los de allá o de no sé dónde, me parece fantástico, de verdad.
    Lo que me da un poco de penita es que la gente vaya directamente a por lo que se nos muestra en no sé cuántos canales de Youtube sin levantar la vista para ver el escaparate de una pastelería de barrio.

    Es simplemente mi opinión. 🙂

    Saludos y gracias por leerme.

  3. Discrepo.

    Para mí, es una cuestión de cultura adaptativa. Si usas una palabra en un idioma, por moda, y no sabes el equivalente en tu lengua materna, tienes un problema ya que probablemente tengas dificultades para entenderte con la gente de tu entorno. Y esa es la función primordial del lenguaje, comunicarte.
    Yo me he criado hablando castellano, euskera y francés y era raro saber una palabra en un idioma y no en otro. En cuanto al tema de los grupos de música, no le veo relación. Como bien dice la RAE las palabras se escriben y leen en el idioma original de la misma. No es lo mismo “Guns and Roses” que “Pistolas y flores” que puede ser un grupo de tu barrio. Sin embargo, un carrot cake es una tarta de zanahoria de toda la vida.

    1. Author

      Hola Urko!
      Efectivamente, los adolescentes de hoy tienen que adaptarse a las novedades del mundo globalizado, y ello implica en muchos casos el aprendizaje de nuevo vocabulario, puesto que una novedad suele traer consigo su propio término.

      Sin embargo, lo que más me ha sorprendido según vuestras respuestas, tanto en FB como en Twitter, es que poca gente ha leído la entrada. En el texto hablo de esa otra realidad paralela y de cartón piedra que viven los influencers , y un ejemplo de ello es festejar Acción de Gracias, y otro, es dominar la cultura de postres navideños típicos de otros países, antes que los que se comen en su casa.
      No sé si el hecho de dibujar una viñeta despista el contenido o no. Tendré que reflexionar sobre ello.
      De todas formas, muchas gracias por el comentario. Un abrazote.

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