A veces me da la sensación de que el concepto de persona sensible que fluye por ahí es desacertado. Ser más sensible de lo normal no implica necesariamente pasarse el día llorando o ser un bicho raro que no sabe relacionarse con nadie. En mi caso, por ejemplo, siempre he notado que soy muy sensible a mi entorno porque vivo las cosas que me gustan con una intensidad taquicárdica, y afronto del mismo modo todo aquello que me incomoda o apena. Siempre he sido así: apasionada, exagerada como una folclórica. Como muestra, hace dos o tres semanas fui al cine a ver la versiónLEER MÁS