Sentirme fuera de onda es mi ADN; como aquella peli francesa de Los visitantes, con unos aldeanos de la Edad Media en la época actual y sus delirantes y (esperables ) gracietas por culpa del choque temporal. Para mí, la cosa nunca ha sido “cuando tú vas, yo vengo de allí”, sino que cuando los demás ya han llegado y luego se han ido, entonces llego yo; tarde, a destiempo, pasota con lo que se lleva y lo que no se lleva. Y en el caso de que el genio de la lámpara maravillosa aparezca concediéndome el deseo de estar siempre a la última,LEER MÁS