Hay épocas en las que no sales de casa, bien porque estás en un período de tu vida en el que crees que eres el ser humano más feo del mundo, o bien porque te lo manda el Gobierno. Ambas son igual de legítimas y en ambas tendrás que esforzarte para convertir tu casa en el anti-foco del aburrimiento supino. Pero tranquilos todos y todas, que aquí ha llegado vuestra heroína: YO; esa persona que da sentido a vuestra existencia y que os aproxima al júbilo y al placer. Sin más dilación, procedamos, pues, a la subsiguiente lista de tareas que os recomiendo para evitarLEER MÁS

  Contamos con algún que otro antecedente sobre este tema en el blog, no carente de polémica, bien es cierto; en el que me centraba en esta fiebre moderna de hacer del tiempo libre con los hijos un desparrame de diversión y una búsqueda de actividades siempre originales, a poder ser más originales que la de otros padres, para ser unos padres más chachiguachis que otros padres, y estos nuevos padres tendrán que ser más chachipirulis que los padres de al lado; configurando así una cadena de alta competición del chachiquetecagas de la que desconozco su fin. En todo caso, niños y adultos estamos inmersosLEER MÁS

  Para resarcirse de siglos y siglos mostrando a las mujeres desdén e indiferencia -eso en el mejor de los casos-, resulta que ahora les ha dado por sacarnos en los medios con sobrenombres rimbombantes con cierto tufillo hortera y condescendiente. Me refiero a esos nuevos apelativos que han lanzado desde el mundo del periodismo deportivo para denominar a equipos femeninos de lo que sea (¡noticia, no solo hablan de fútbol!) a través de calificativos al estilo de “Las Guerreras”, “Las Incansables”, “Las Luchadoras” y mamarrachadas similares que me parecen una memez y una machistada descomunal. Para empezar, en el mundo del deporte nadie quiereLEER MÁS

Anda que no he dudado con el enfoque en el que basarme para analizar un tema tan denso, como lo es ese cagarro pestilente convertido en programa de televisión, llamado Sálvame. Quien dice programa de televisión puede decir también pantomima grimosa, microcosmos del feísmo o apología de la vulgaridad, mostrada en formato de dieciséis novenos. En cualquier caso, no existe ninguna mente privilegiada, y mucho menos la mía, capaz de ofrecer un resumen en menos de mil palabras de ese entramado multidisciplinar y polifuncional que es el Sálvame, dado que se ramifica en numerosos universos repletos de materias ricas en excrementos y, por lo tanto,LEER MÁS

Analicemos hoy un tema, cuanto menos, perturbador: esas pobres muchachas que lucen sobre una tarima sus escuchimizados esqueletos . No tienen ni que hacer mucho esfuerzo para caminar, porque con tal de que alguien deje una puerta abierta sin querer, entra una corriente que las desliza estupendamente pasarela adelante. En general, la industria a la que pertenecen les exige mantener sus cuerpos como espárragos de reducidísimo calibre, y en casi todas las exhibiciones se repiten los mismos patrones, previa advertencia del diseñador o diseñadora que monta el numerito. Las pobres no son más que unas mandadas. Enunciaré, a continuación, las principales majaderías que he observadoLEER MÁS

Mi madre no me deja en herencia joyas o terrenos edificables, no. Me deja unos ojos más grandes que mi cara a una miopía pegados, por cierto, y un grandioso historial médico familiar en cuanto a cáncer de colon se refiere. Es por ese motivo que su médico me aconsejó comenzar ya con las pruebas de detección precoz y a ello me puse, de manera que tras un tiempecito de espera, la semana pasada tuvo lugar el gran día de meterme una camarita por ese oscuro e inhóspito lugar, para asegurarnos de que mis cañerías estuviesen limpias y lustrosas. Eso sí, procedí días antes aLEER MÁS

No soy yo persona de buscar solución a mis males en internet, salvo que se presente en mi vida un problema de acuciante gravedad como una posible aparición de hongos en la uña del dedo gordo del pie. En ese caso, comprenderéis que por mera cuestión de urgencia, indague en esa fuente de sabiduría y de fiabilidad que es Google. De manera que me planté ante el cursor parpadeante con una premura similar a la de si se tratase de la peste negra. Puede que mi actitud fuese algo desmedida, pero teniendo en cuenta lo que contemplaría en cuestión de segundos, creo que hasta meLEER MÁS

Tras los meses de noviembre y diciembre que pasamos por estos lares en los que unos días llovía, otros, llovía; después, había algunos en donde también llovía y, si acaso, te podías encontrar a veces con que, sorpresivamente, llovía; sufrí alguna que otra mojadura que dejó perjudicada a mi querida billetera de marca pija, regalo de mi amiga Marta. Yo, siempre tan eficaz con mis ideas de bombero jubilado, procedí a intentar revivir a esa pobre criaturilla que guarda mis dineros y mis cien mil tíckets de compras que se retrotraen hasta el año 1997. Para ello, lo único que se me ocurrió fue ponerloLEER MÁS

Hace unas semanas, mi Costillo, ese ser de impresionante coordinación corporal, sufrió un resbalón en las escaleras y se hizo un esguince. Me extraña, pues se trata de un caballero cuyos armónicos gestos recorren todas sus extremidades, cual cisne en un lago encantado. De hecho, es tan imponente su caminar, que cuenta la leyenda que las bellas damiselas del reino salen al balcón para dejarse cortejar por semejante galán de movimientos acompasados y de refinadas danzas. No en vano, la que escribe ha padecido algún que otro traspiés por obra y gracia de este gallardo y gentil hombre, que, en aras de interpretar a Apolo,LEER MÁS