Toda práctica de cualquier ideología convive con sus propias contradicciones. Y aunque el feminismo no sea una ideología, sino el producto de la coherencia y del sentido común, es prácticamente imposible no caer en algún contrasentido. A mí me pasa. Siempre me ha interesado la tarea de hacer desaparecer esa leyenda basada en la rivalidad entre nosotras. He abierto discusiones, monopolizado conversaciones y subido la voz unos cuantos tonos para convencernos a nosotras mismas y a los demás de que no somos nuestro propio enemigo. No hay nada que me duela más que escuchar que somos unas brujas entre nosotras y que nos devoramosLEER MÁS

  (“Jamás contada” porque la gente tiene mejores cosas que hacer que hablar de estas chorradas. Pero para eso estoy yo, amigas y amigos). Comencemos, pues. En muchas de las sobremesas que paso con mi suegra suele salir un tema que tiene su enjundia: el de tu alma gemela. Y no me refiero a tu alma gemela jugando al mus o a tu alma gemela para ir de viaje; no. Tu alma gemela en eso del amor. A mi suegra, este tipo de historias le fascinan. Ella cree en el flechazo, en tu media naranja, en el enamoramiento imantado que hace que uno esté enLEER MÁS

  A veces me da la sensación de que el concepto de persona sensible que fluye por ahí es desacertado. Ser más sensible de lo normal no implica necesariamente pasarse el día llorando o ser un bicho raro que no sabe relacionarse con nadie. En mi caso, por ejemplo, siempre he notado que soy muy sensible a mi entorno porque vivo las cosas que me gustan con una intensidad taquicárdica, y afronto del mismo modo todo aquello que me incomoda o apena. Siempre he sido así: apasionada, exagerada como una folclórica. Como muestra, hace dos o tres semanas fui al cine a ver la versiónLEER MÁS

  Hace unas semanas di con un video (prefiero no comentar los motivos que me llevaron a él) que me dejó una sensación de lo más perturbadora. Una chica jovencísima de unos veinte años se quejaba de lo aburrido que era el mes de noviembre, ya que no cuenta con ninguna fecha para celebrar. Como si fuese una laguna de aburrimiento que enlaza dos de las fiestas más importantes del año, Halloween y Navidades, de este mes solo salvaba el Día de Acción de Gracias porque, según sus palabras, nos marca a todos el inicio oficial del periodo navideño. Yo, amante del faranduleo, sabía aLEER MÁS

  Unas mentes pensantes, lo más probable unos señores que van de concienciados y sensibles, decidieron que ya está bien, que ellos tienen su corazoncito y que ya era hora de mostrar en el mundo de la moda, redes sociales y mass media a mujeres gordas, a señoras que no se tiñen las canas, que no tapan sus pecas y que lucen su cicatriz de la cesárea. Las han llamado MUJERES REALES. Con dos bemoles. Claro, nosotras somos las reales en contraposición de las otras, unas diosas a las que no nos queda otro remedio que rendirles culto y tenerles envidia. Encima, les damos unLEER MÁS

  Últimamente he tenido que vivir una serie de escenas grotescas que me han hecho autorreafirmarme en mi teoría sobre el nerviosismo generalizado. Es como si se hubiese implantado un nuevo concepto de la paciencia pero sin paciencia. Ahora mismo en la calle se montan verdaderas trifulcas por tener que esperar unos minutos o porque la frutera carece de visión infrarroja para predecir que un calabacín estaba pocho por dentro. El nuevo hit es ir montando un pollo por verdaderas chorradas. Andamos todos bastante nerviositos. Aunque lo más curioso es que sacamos a relucir esta cólera con asuntos totalmente idiotas: en las colas del súper,LEER MÁS

  Bajo el estandarte del romanticismo se encuentra esa actividad diaria -aunque no practicada desde siempre- que es la de dormir en la misma cama con otra persona. Persona adulta, por cierto, ocupante de un espacio tridimensional que hace que tu parcela del bienestar mengüe en cuanto a centímetros cuadrados. Así, lo que en los primeros episodios de noches sobre el mismo lecho sabía a miel, incluso yaciendo en colchones rellenos de clavos incandescentes; con la costumbre se convierte en una lucha griega en un tapiz de 1’50. Oh là là, el amor y todo eso, bla bla, blu blu, el amor todo lo puede,LEER MÁS